jueves, 26 de enero de 2012

El universo de los calcetines solitarios

Hace 18 años que vivo en esta casa, y hoy por hoy puedo corroborar que tengo duendes. No conozco a nadie que tenga más calcetines desparejados que yo, y no hay trampa ni cartón; los calcetines van de los pies al cubo de la ropa sucia, de allí a la lavadora, después se tienden, " se emparejan" y se guardan. en los dos últimos pasos es con lo que encuentro ciertos problemas, porque toda la vida en estos 18 años, he tenido un cesto para guardar todos mis calcetines solitarios, esperando que en la siguiente colada cada cual encuentre su pareja. Muchos lo logran, pero hay otros, demasiados, que se quedan por el camino. Comienzo a pensar que este buscar y no encontrar la media naranja para mis pies es un reflejo de lo que tengo en mi vida, y si es una señal?. Lo que tengo claro es que no voy a cambiarme de casa porque unos hombrecitos diminutos se dediquen a jugar con mis calcetines, igual que no voy a tirar la toalla porque el mercado masculino esté en horas bajas. ¡Ni de coña! Siempre puedo comprar más calcetines en las rebajas, y hombres hay muchos...

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