lunes, 27 de febrero de 2012

Colors in the air

Todo el mundo me dice que escribir funciona como terapia cuando estás bloqueada o triste o simplemente un tanto desquiciada. Puede ser que sirva como saco de boxeo en el que poder golpear cuando no sabes muy bien contra qué enemigo has de enfrentarte. Y ese es el problema, porque cuando ya has descubierto qué es lo que te pasa, qué es lo que te bloquea y te produce ansiedad, ya tomas pastillitas y haces los deberes que te mandan los médicos, resulta que sigues fatal, no tienes ganas de gran cosa y te temes que además de la ansiedad y la vida estresante, dejes de tener esos momentos motivantes que te producen un subidón de energía con el que haces un corte de mangas a los problemas.
Hoy he hecho un nuevo intento, en vista de que luce el sol y la temperatura ha subido, me he propuesto hacer una actividad aconsejable para relajarse y disfrutar; me he comprado unas cuantas plantas que en la tienda me decían a gritos que la primavera está cerca, y con ella el despertar de los sentidos y el renacer de la vida. Me he puesto manos a la obra, remover tierra, sacar de nuevo macetas del año anterior en las que murieron otras plantas por congelación(mi pobre Alóe, que era mi orgullo y mi remedio casero más usado) y poner un poco de color a mi terraza desteñida por el invierno.
Probablemente en un par de semanas el tiempo vuelva a ser frío, se congelen más plantas y yo me quede de nuevo con poco color en casa, pero oye, mejor son dos semanas de color que nada, y hay algo que por lo menos me hace respirar tranquila, y es que este año, lo que sé seguro es que llegará también la primavera.

viernes, 10 de febrero de 2012

La receta infalible

Parto de la base de que esa receta para solucionar un problema, para estar bien contigo misma, para quererte, para trasmitir alegría a tu gente, para enfrentarte a las presiones del trabajo, no existe así sin más; cada cual debe inventársela y elaborarla según las necesidades.
Antes de ahora yo tenía recetas más o menos adecuadas para cada momento de crisis, tenía bastantes ingredientes y las posibilidades eran muchas. Lo malo es que últimamente me he ido quedando sin ingredientes y la mayoría de mis recetas no se pueden preparar , así que he ido acumulando sinsabores, presiones y ansiedad que no he podido atajar, así que aquí estoy, hambrienta de energía y necesitada de ayuda para preparar el guiso reconstituyente que me devuelva al mundo. Y cuando lo logre, intentaré por todos los medios de no olvidarme nunca más de rellenar la despensa, palabra.