lunes, 27 de febrero de 2012

Colors in the air

Todo el mundo me dice que escribir funciona como terapia cuando estás bloqueada o triste o simplemente un tanto desquiciada. Puede ser que sirva como saco de boxeo en el que poder golpear cuando no sabes muy bien contra qué enemigo has de enfrentarte. Y ese es el problema, porque cuando ya has descubierto qué es lo que te pasa, qué es lo que te bloquea y te produce ansiedad, ya tomas pastillitas y haces los deberes que te mandan los médicos, resulta que sigues fatal, no tienes ganas de gran cosa y te temes que además de la ansiedad y la vida estresante, dejes de tener esos momentos motivantes que te producen un subidón de energía con el que haces un corte de mangas a los problemas.
Hoy he hecho un nuevo intento, en vista de que luce el sol y la temperatura ha subido, me he propuesto hacer una actividad aconsejable para relajarse y disfrutar; me he comprado unas cuantas plantas que en la tienda me decían a gritos que la primavera está cerca, y con ella el despertar de los sentidos y el renacer de la vida. Me he puesto manos a la obra, remover tierra, sacar de nuevo macetas del año anterior en las que murieron otras plantas por congelación(mi pobre Alóe, que era mi orgullo y mi remedio casero más usado) y poner un poco de color a mi terraza desteñida por el invierno.
Probablemente en un par de semanas el tiempo vuelva a ser frío, se congelen más plantas y yo me quede de nuevo con poco color en casa, pero oye, mejor son dos semanas de color que nada, y hay algo que por lo menos me hace respirar tranquila, y es que este año, lo que sé seguro es que llegará también la primavera.

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