He leído hace poco que todos necesitamos un ancla, y me ha parecido una verdad como un piano. Al menos es lo que yo necesito ahora, que ando bastante a la deriva. Y esta gran verdad la le leído en una novela de las catalogadas como " románticas", novelas "rosas" o sucedáneos varios. Leo bastantes novelas de este tipo, y me gustan, todas no, eso también es verdad, que hay bodrios manifiestos como en todo, pero hay unas cuantas autoras que me gustan, hablan de sentimientos con los que me puedo identificar y más de una tórrida escena me ha puesto a cien por hora, y eso en mi caso no es fácil lograrlo sin que haya cuerpos y calor humano por medio, así que el mérito es mayor aún. Retomando lo del ancla, que se me va el santo al cielo en cuanto me pongo a mentar cuerpos desnudos y escenas subidas de tono, llevo media vida intentando ser independiente, fuerte, poder con todo, ser autosuficiente y bla bla bla, y resulta que es todo mentira. Lo que yo necesito para ser todo eso, es un ancla que me sujete pero que me deje libertad para moverme; me cuesta lo indecible reconocer esto, pero es cierto, no soy ni tan fuerte, ni tan independiente, ni tan autosuficiente. Ahora sólo me falta encontrar el "ancla" adecuada, que entre la marejada, el oleaje y los tiburones la cosa está complicada. Y luego está el tema que siendo una tan de secano, me dé por metáforas marítimas, igual en otra vida fuí una Pirata del Caribe, estaría de lo más mona.
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